SALUDO DE PASCUA 2020
“La muerte y la vida se encontraron en un duelo admirable,
el Rey de la vida estuvo muerto y ahora vive.”
Pregón Pascual
Queridas comunidades educativas
de la Diócesis de Lomas de Zamora
¡Feliz Pascua de Resurrección!
La mañana de Pascua cambió el rumbo de la historia. Fue el amor de los amigos lo que los convirtió en “testigos del milagro” de la Resurrección. La Magdalena y las mujeres, Pedro y el discípulo amado y luego la comunidad reunida serán también testigos del milagro. Sus dudas y sus preguntas se resolverán de a poco. Pero lo más importante es que el desánimo, la tristeza y la frustración de días atrás se desvanece frente a la certeza de que Cristo está vivo. Y esa certeza atraviesa la historia y llega hasta nosotros hoy. Hoy también nosotros, junto con ellos, podemos decir “¡Ha resucitado Cristo, mi esperanza!”
Este año la Pascua de Cristo nos encuentra en una situación inusual: los establecimientos están cerrados y los docentes y los alumnos están en sus casas. Sin embargo, frente al desafío de la distancia presencial (que es invaluable), somos testigos de la creatividad puesta al servicio para no perder la continuidad pedagógica. Realmente, agradecemos a todos los que integran las comunidades educativas el esfuerzo por seguir adelante en esta situación.
Con todo el equipo que integra la JUREC queremos hacernos cercanos a ustedes en estos momentos donde somos desafiados a no perder el gozo pascual y alentarlos a seguir poniendo lo mejor de cada uno para seguir construyendo juntos la civilización del amor.
En Cristo resucitado,
Dr. Ignacio Leonetti
P. Mario Inchauspe
P. Jorge Rodríguez
Saludo Inicio de Clases 2020
Lomas de Zamora, 27 de febrero de 2020
“(…) les enseñaba como quien tiene autoridad (…)”
Mateo VII, 29.
“Jesús enseñando” Detalle del mosaico paleocristiano del ábside de Santa Pudenciana (Roma)
Estimadas comunidades educativas de la Diócesis de Lomas de Zamora
Nuevamente nos encontramos ante el desafío de un año lectivo que comienza.
Se abre un nuevo tiempo de desafíos en nuestras escuelas. Surgirán seguramente inquietudes, miedos, emociones y alegrías en todos los integrantes de nuestras comunidades, desde el docente que está a punto de jubilarse hasta el niño que recién comienza la “Salita de 3”.
De algo tenemos que estar convencidos: la Educación consiste en permanecer en lo propio, escuchar el llamado de nuestro corazón para desplegar nuestras potencialidades y ayudar a desplegarlas en los demás, especialmente nuestros alumnos. Frente a tantas soluciones mágicas que nos tientan en nuestro tiempo, llamativas pero vacías, frente a tantas propuestas “genéricas”, el secreto de nuestra labor educativa está en poner en el centro a la Persona Humana que se realiza en cada uno de nosotros. Persona que lleva nombre y apellido, que existe, que tiene vida, que le duelen algunas cosas, que se alegra por otras y que sueña metas reales.
Ojalá que en este año que iniciamos el centro de la educación en nuestras instituciones sea ayudar a dignificar a la Persona a través de nuestra tarea docente, administrativa, estudiantil, de maestranza, directiva, de representación legal. Dignificar a la Persona de carne, hueso y espíritu, cada uno desde su lugar, cumpliendo su rol y amando su vocación.
El que llama desde lo más hondo de nosotros mismos es Jesús Resucitado, el Maestro. Roguemos al Señor que inicia su camino de Cuaresma con nosotros, que podamos escuchar su Palabra, su invitación a cumplirnos.
Que María, Reina de la Paz, muy especialmente en este Año Mariano Nacional, nos conduzca al Pastor que es Camino, Verdad y Vida.
¡Buen comienzo!
Un abrazo fraterno para todos,
Dr. Ignacio Leonetti
Director


